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jueves, julio 06, 2006

Crónicas Nibelungas (elconfidencial.com, 6-7-06)

Del buen fútbol y la alegría italiana al doloroso, pero obligatorio, recuerdo de la infamia
Con la alegría de ver a Italia meterse en la final. Alegría porque, en el momento decisivo, Lippi sacó todo su arsenal sobre el césped y fue a por el partido en la prórroga, a evitar los penaltis. Alegría porque me encantó el pase de Pirlo a lo Laudrup para que Grosso la pegase con calidad y colocación. Alegría porque marcó Del Piero, el Raúl italiano, que sí asumió su rol en ‘su’ día. Alegría porque los alemanes no merecían ni eliminar a Argentina por penaltis ni estar en la final por muy país organizador que fueran. Y alegría porque no se puede vejar a Gattuso como lo hacen algunos ‘sabiondos’ del fútbol, porque todo equipo necesita un Gattuso, el tipo de futbolista que nos faltó a España, a mi juicio, en este Mundia

Con ese poso de buen rollo futbolero, con esa vidilla que da estar en el Mundial hasta la final, por más que en España sólo se hable, lógicamente, de las elecciones del Real Madrid, pues aproveché la mañana. El día de partido siempre hay algo de margen y ayer, con el Portugal-Francia inamovible a las nueve de la noche, me pegué un madrugón para hacer un esfuerzo y poner a prueba mis sentimientos y me fui al campo de concentración de Dachau, acompañado por Gustavo Ortiz, el fotógrafo argentino de Olé, que ha venido con Titan Sports, David Ruiz, mi compañero de Marca, y Marcial, mi amigo de la niñez, que se ha venido a ver un cachito de Mundial a pesar de no estar España (el Lara no ha podido, una lástima porque se ha roto la dupla Esteso-Pajares).

Ya conté aquí que en la primera semana en Alemania, allá por el 4 de junio (¡qué lejos queda!), decliné la invitación de Santi Palomo, el histórico técnico de la Cope que ya le hacía los controles a Supergarcía, para visitar este campo de concentración, pero ayer creí conveniente ir a ver las huellas de la barbarie, los posos de la infamia que unos tarados cometieron hace seis décadas.

El nudo se te pone en el estómago nada más pasar la puerta, la garganta se te seca y las lágrimas aguardan agazapadas su momento según avanzas en la visita. El cine ha sido vital para que los personajes de lesa humanidad que niegan el holocausto se quedaran sin argumentos. Gracias al cine, cuando entras en los barracones, abarrotados de literas triples de madera donde cabían 200 y metían como sardinas a 1.000 seres humanos, te parece escuchar al niño de La vida es bella contando el juego del escondite que le proponía el padre (grande Benigni).

Gracias al cine, y a la literatura (Jorge Semprún, La escritura o la vida), porque no hay corazón humano, o no debería haberlo, que se pueda imaginar esas escenas dantescas, cuando entras en la sala de desinfectación, escuchas al operario de las SS (¿Por qué acataban esas órdenes? ¿Por qué?) decir a los prisioneros: “Ahora os dais una duchita”, mientras les abría la puerta de la cámara de gas… Al ver los crematorios no te hace falta recordar película alguna, la tristeza que te lleva embargando toda la visita crece al infinito y no puedes contener las lágrimas ni un minuto más…

Gus, Marci, David (a su abuelo lo mataron en Mauthausen, otro campo de concentración nazi, o sea, imaginaros) y yo, como los cientos de visitantes que había ayer en Dachau, el primer campo de concentración que hizo aquel monstruo llamado Adolf Hitler y que fue modelo para los que hicieron después aquella panda de salvajes, nos quedamos mudos. Caminábamos junto a la alambrada electrificada que buscaban los prisioneros para acabar con el sufrimiento, sin palabras, mirando al infinito, oyendo nuestras pisadas como hace 63 años escuchaban el sonido de sus pies contra la grava esos miles de prisioneros (en Dachau asesinaron a unas 43.000 personas) que nunca salieron de aquel lugar horrible rodeado de vegetación, de un paisaje de precioso.

La decisión de los alemanes de rendir homenaje a aquellas víctimas del horror y de enseñar lo peor de su historia me parece muy acertada. No se trata de morbo. Para nada. Ver ayer grupos de escolares de 14 años, adolescentes y veinteañeros escuchar alucinados y horrorizados las explicaciones de sus profesores es lo único que me levantó la moral, junto con el canto de los pájaros, que cantarían igual, dando banda sonora a la ‘vida’, mientras funcionaba ese asqueroso y vomitivo crematorio, mientras a aquellos seres humanos les desinfectaban… de la vida.

Los alemanes están educando a su juventud para que no crezcan ni gobiernen -cuando lleguen a puestos de responsabilidad- con faltas de ortografía y para que no voten a un iluminado que lleve a la ruina a su país y asesine a todos los ciudadanos que no piensen como él y por razón de raza, sexo, ideología o tendencia sexual. Deberían hacer lo mismo en Chile, con los lugares del oprobio de Pinochet, y en Argentina, con la ‘Esma’ y todos los lugares donde desaparecieron ciudadanos, y en Cuba, donde Fidel ha reventado y sigue reventando los derechos humanos, y hasta en Guantánamo, donde tampoco se respetan por parte de USA, y en Rusia, donde Stalin asesinó en aras de una revolución horrenda a miles y miles y miles de disidentes, y en España, donde…

Disculpadme la licencia ‘extrafutbolística’. Pero si habéis visitado o visitáis algún día un campo de concentración lo entenderéis. Cubrir un Mundial es un privilegio para un periodista, una experiencia única, irrepetible. Pero visitar un campo de concentración es una experiencia dura, áspera, hasta cruel, pero una cita obligatoria para cualquier ser humano. Sucedió hace sesenta años. Muy poco, poquísimo tiempo. La eliminación de España en el Mundial, la hipoteca, las vacaciones, los problemas cotidianos son una nimiedad al lado del recuerdo de la infamia, de una ignominia que no se debe repetir nunca más y para ello hay que recordar siempre que pasó, cómo pasó y dónde pasó. El ‘porqué’ nunca lo sabremos. Es imposible explicar lo inexplicable.

Escrito por Matallanas | 11:53 a. m. | Enlace permanente

2 Comentarios:

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las jue. jul. 06, 01:39:00 p. m.  

    DICE CAMACHO QUE AHORA QUIERE QUE SE CUENTE EL VOTO POR CORREO CUANDO SE OPUSO DESDE EL PRINCIPIO. ES DEMENCIAL LO DE ESTE TIO

  • Escrito por Anonymous El lara, a las lun. jul. 10, 02:15:00 p. m.  

    Mata eres un gran contador de historias. Soy Esteso, el de la dupla, y me hubiera encantado compartir con vosotros esa visita y todo lo que habeis hecho estos días, la culpa no es más que de nuestra querida España....Si fueramos italianos...la única diferencia habría sido que en vez de pajares y esteso habrían ido Alvaro Vitali y el presentador del "ay que calor...el arandano". Pero bueno, otra vez será. Me alegro por marcial y gracias por haberme ilusionado tanto por ir. Un abrazo


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