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jueves, julio 18, 2013

Dopaje, mentiras y eso que algunos llamaron valors ( Por Alfredo Duro)

¿Os suena?
Por Alfredo Duro

Durante largos años el mundo del ciclismo gozó de una indiscutible reputación como ejemplo de sufrimiento y sacrificio en el deporte. Por momentos fuimos capaces de ver en los ciclistas una "rara vais" que poco o nada tenía que ver con esa legión de futbolistas acomodados y súpermillonarios que sólo necesitaban un par de vistosas carreritas cada cuatro o siete días para justificar las cifras millonarias que acompañaban sus contratos. Al contrario que el fútbol, el ciclismo era el refugio ideal de aquellos que, en lugar del dinero, eligieron la gloria del esfuerzo y las penalidades más efímeras. Una victoria de etapa, una escapada, una renuncia personal para ayudar a quien tiene mejores piernas que tú, una caída mientras desciendes un puerto arriesgando la vida o incluso una pájara de campeonato que un día cualquiera arruina el triunfo en una gran vuelta por etapas en la que te has dejado algo más que el alma. En definitiva, una inacabable galería de hazañas que convirtieron a aquellos que el pueblo familiarizó como " los esforzados de la ruta", en superhéroes sin recompensa cuyas proezas alcanzaron la categoría de leyendas.

Un mundo de fantasía, pero también de crueldad y dureza stajanovista. Y así era hasta que un día la palabra dóping llegó a ser tan familiar como escapada, meta volante, maillot amarillo, rey de la montaña y líder de la carrera. El dopaje señaló al ciclismo y a un buen puñado de aquellos que en lugar de superhombres, quedaron para la historia como vergonzosos ejemplos de una gran mentira. Justo ahora que el Tour de Francia, la máxima expresión de ese ciclismo que sigue expiando sus culpas, se somete a las durísimas rampas de Los Alpes para decidir hasta que punto los mitos siguen estando vivos, resurge la misma sensación vivida tantas veces al conocer que, de nuevo, alguien ha dado positivo. ¿Pero quíén? ¿Froome, Contador, Valverde, el "Purito ", el colombiano Quintana? No, para nada. Por fortuna para el Tour y para el ciclismo, el positivo en cuestión responde a nombres de gente que poco o nada tienen que ver con la bicicleta: Guardiola, Rosell, Tito, Zubi..

Lance Armstrong ganó siete ediciones del Tour de Francia hasta que las pruebas y las acusaciones le obligaron a reconocer públicamente que nos había engañado a casi todos (su equipo, el US Postal desarrolló toda la red de dopaje y por tanto quedan excluídos de los engañados) de forma mezquina. Un tramposo y un mentiroso. Un tipo sin valores. En el F.C. Barcelona, ha servido el fichaje por el Bayern de Múnich del que durante estos años ha sido su indiscutible líder, para que nos enteremos de la trama de mentiras y deslealtades que sus principales gallos han mantenido en el pelotón. Ni Guardiola estuvo tan cerca como parecía de Tito, ni Tito parece entender bien que su gravísima caída haya servido como gran detonante para conocer la gran verdad del caso. La que más que nadie ocultó el gran patrón Sandro Rosell. Que no era verdad lo de los valors. Aquello, como lo de Armstrong y tantos otros, era una gran mentira.

 Duro ¿os suena?

Escrito por Matallanas | 7:33 p. m. | Enlace permanente

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