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domingo, julio 09, 2017

Plegarias (y carcajadas) por el Topo (y por Rosety, Orive y Sancha)

PORQUE LA VIDA ES INJUSTA. Y LA MUERTE MÁS

Hace tres años ya. Tres años desde que madrugó la madrugada tan temprano para el Topo. Tres años de aquella llamada de Santi Giménez cuando encaraba la Avenida de Arcentales con La Peineta aún famélica a la derecha. "Javi, ¿qué sabes del Topo?". Sabía que estaba cubriendo el Mundial de Brasil y la pregunta de Santi era sospechosa. Las primeras noticias hablaban de un periodista muerto en un accidente de su taxi. Y su acreditación reveló que era nuestro amigo argentino. Jorge Lopez, reportero canchero, atorrante y certero, murió en acto de servicio en Sao Paulo. Era imposible contactar con Verónica en su habitación del hotel, en esa habitación donde le esperaba aquella noche que nunca llegó. No pasaban llamadas desde recepción. Por eso, Vero se enteró por un tuit de Simeone cuando conectó su Mac.
La muerte del Topo nos llegó una semana después del diagnóstico de ELA de Carlitos. El alma nunca se cura de estas crueldades que te lanza como un bazoka la vida. Tampoco hace callo. Y si te hace plantearte si es mejor morir de repente o morir en diferido como te hace la asesina ELA. Y tienes claro que lo mejor es vivir. Vivir a tope. Disfrutar. Ser bueno en el buen sentido de la palabra bueno. Luchar. Resistir. Luchar. Pelear. Buscar en ti mismo y en los tuyos y en los demás un aliciente a la vida, un motivo, muchos motivos para seguir adelanfe cada mañana, para levantarte ilusionado y creer en que Lucía y Agustín,y Mario, nuestros hijos, se merecen tener ilusiones y sueños. Como los tenía el Topo. Como los tenía Gaspar Rosety que también se quedó en el camino en estos tres años. Y Javier Orive, a quien también le derribó un hachazo terrible y homicida. Igual que a Mariano Sancha se le ha llevado una maldita e incomprensible enfermedad. Los cuatro, Jorge, Gaspar, Javier y Mariano se fueron injustamente. Porque la vida no es justa. Y la muerte menos. Mientras, Carlitos resiste comiendo por una sonda por el estomago y respirando ayudado por una máquina. Y va a aguantar todo lo que pueda. Porque solo vale la pena vivir para vivir.
Lloro cada día. Por el Topo. Por Gaspar. Por Javier. Por Mariano. Y lloro por mi abuelo, que también nos dejó en estos tres años, más preocupado por lo que pasaba a su nieto que porque su vida llegaba a su fin. También lloro por Carlitos y por todos los que están condenados por la puta ELA. Y lloro por mis padres. Y por mis hermanos. Y por mi cuñada. Y por Vero. Y por Lara, Lucía y Agustín (¡hoy es su cumple!). Y por las hijas de Rosety, los hijos de Orive y los hijos de Mariano Sancha (¡que avance la ciencia por dios!). Pero Aunque cada día llore, cada día también me río, nos reímos mucho, a carcajadas, nos reímos Nini, Mario, mis padres, mis hermanos, Carlitos el primero. Porque para llorar y para reír hay que estar vivos. Y solo vale la pena vivir para vivir.

"A la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que pues vivimos anunciamos algo nuevo" (Gabriel Celaya)

(Texto escrito hoy 9 de julio sobrevolando el Atlántico rumbo a Nueva York)

P. D. Topo, decirme que se siente (escrito en julio de 2014 tras el entierro del Jorge López, el Topo)

Wifi a bordo. Vuelo IBE6251. Destino New York
Texto escrito sobrevolando el Atlántico rumbo a Nueva York

Crónica del adiós del Topo ( julio de 2014)

Escrito por Matallanas | 6:57 p. m. | Enlace permanente

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