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martes, agosto 12, 2008

Día de toros en El Puerto

josé tomás de la puerta grande a la puerta de la enferemería


“Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros”. Esta frase, que pronunció el legendario matador Joselito El Gallo, durante una tertulia taurina en 1916 en San Sebastián, preside la entrada de la plaza de toros de El Puerto de Santa María. Pues mi madre y yo cumplimos con la máxima el pasado domingo. Dos barreras, que consiguió la Maribel (la abuela paterna de Mario, vaya) para ver a José Tomás en su mano a mano con Morante de la Puebla, tuvieron la culpa. Mi padre, el abuelo paterno de Mario, digo, me cedió su localidad privilegiada porque, después de haber sido aficionado y casi torero (hasta cuatro cogidas -vamos revolcones, ¡pero hay que estar ahí!- sufrió en sus valientes saltos al albero en los cosos de Calalberche, Monroy y Jérez), ahora pasa del rollo taurino. Y allí se plantaron madre e hijo tan chulos en la corrida que quería ver toda España. Un espectacular colofón para los fenomenales días de asueto en El Puerto de Santa María. La corrida no colmó la enorme expectación despertada. José Tomás se mereció una oreja en el primero de la tarde. Ese morlaco, de nombre Hatero de 560 kilos en canal, que le enganchó cuando el de Galapagar se arrimaba y se arrimaba y se arrimaba entre los ‘uys’ del respetable, que parecían estar en el debut de Vieri en el Bernabéu cuando el italiano no hacía más que fallar goles. Pero esos ‘uys’ son de pánico, no tienen nada que ver con los que espetan los aficionados al fútbol cuando sus delanteros marran ocasiones de gol. Los ‘uys’ que se escuchan cuando José Tomás torea al natural son de miedo, y algunos de morbo. Porque el diestro madrileño lleva un séquito de incondicionales que desean verse cumplir eso que aseguran desea el propio José Tomás, que no es otra barbaridad que la del deseo de morir en una plaza, de ser vencido por toro y alcanzar la gloria tendido en el albero. Y, por momentos, parece que eso es lo que busca ese hombrecillo con cintura de avispa. Por momentos, en mitad de un silencio sepulcral según se arrimaba más y más (impresionante el silencio que se hizo nada más salir el primer toro. Impactante, de verdad, la solemnidad y el silencio), parecía que la del Puerto, el pasado domingo, era la última tarde de toros, y de vida, del actual líder de la Fiesta Nacional. Por eso, cuando Hatero le enganchó (en el glúteo y en la axila) y le revolcó y la cuadrilla tardaba en intervenir (daba la sensación de que por orden del matador), flotaba en el ambiente que esa era la definitiva, que ahí se quedaba.

“Los toreros están para salir por la puerta grande, no por la puerta de enfermería”, me dice Antonio Sanz, gran aficionado, y a la vez entendido. Anto, uno de los que me ha contado y me ha llevado a los toros, a su abono del ‘7’, no quita méritos a José Tomás, pero en su reflexión encierra una realidad: a este chaval le enganchan demasiado. Porque se arrima mucho claro está. Pero es que le cogen casi tanto como Jorge Lorenzo se cae de la moto. Anto me intentó aficionar en los últimos años, pero se mosquea cuando me distraigo con el más mínimo detalle en mitad de una faena. Y es que hay corridas que son un coñazo. Aburridas, aburridas. La del domingo de El Puerto fue petardazo para lo que se esperaba de ella. Pero nadie puede quitar la épica de José Tomás y su aguante: estuvo cinco toros desangrándose por el culo y por el sobaco y no quiso ni que le atendieran. Al final de la corrida estaba exhausto, blanco, blanquísimo, pero no quiso que le vieran los doctores hasta que Morante mató su último toro. Las cornadas eran graves y se tiró toda la corrida sin dejar que le atendieran. ¡Alucinante!

De pequeño fue mi amigo de Villalba Javi, el flaco, al que luego llamamos el Pepino, y que en el Obispo Perelló, su cole, y en su barrio le llaman Paquito, el que me intentó aficionarme a los toros. Su padre, Paco ‘el Frenos’, conocido así por ser el dueño del mítico taller ‘Frenos 72’, que ahora regenta Paquito, inculcó la Fiesta al Pepino desde ‘cani’. Paco ‘el Frenos’ lleva unos meses (¿ya años?) deleitándose desde su barrera celestial con todas las corridas que se celebran, pegándose homenajes de tripero que sabe y puede, tragando millas de finca en finca, de plaza en plaza y seguro que se mosqueó el domingo porque ni José Tomás ni, principalmente, Morante de la Puebla tuvieron su tarde. Con la que había montada en El Puerto, Paco. Esteban se quedó con las ganas de ir, Paco. Pero fui yo. Me colé de rondón como cuando me invitabas tú con Paquito a los toros y al hipódromo. Paco, como entonces, me explicaste, desde tu barrera, como iba la lidia, como era el toro nada más salir de los toriles y esos detallitos que siempre se me olvidan y que nunca aprendo.

No faltó nadie a la corrida. Todos a mirar y ser vistos por la zona de sombra. La prensa ha reflejado a todos los VIPS que no quisieron perdérselo, pero han pasado desapercibida la presencia de Brotóns y Romero de Marca. Son de José Tomás a muerte y no se la podían perder. Muchos fueron a ver a su José Tomás. Pero Morante de la Puebla es otro personaje peculiar y también tiene su público. Un tipo de pasta (muchos ricos se convierten en séquito de los matadores y casi parecen sus criados por la pleitesía que les dispensan) compró 50 entradas a sus compromisos para que vieran a Morante. Y tenía un ‘mosqueó’, el milloneti este que os digo, al final de la corrida. Estaba casi tan blanco como José Tomás con las dos cornadas de las que fue intervenido al finalizar la corrida. Pues Morante tuvo todo el día a gente de El Puerto buscándole una silla típica andaluza, la de las ferias, porque quería hacer algo sorpresa con la silla. Hasta cuatro sillas le llevaron y luego ni la usó. Tenía que ser color madera y al final se la consiguieron. Pero no la usó. Quizás no usó la silla porque le dio esa insuficiencia respiratoria que le obligó a ir la enfermería, donde le aplicaron oxígeno, y provocó que el respetable aguantara cuarto de hora a saber si podía matar el sexto toro. El caso es que Morante no tuvo su tarde. Pero tuvo su momento, gracias al minuto de gloria de un paisano que se cantó una especie de saeta (seguro que se trataba de otra suerte del flamenco, pero a mí me sonó así, escucharla en el vídeo de abajo) en homenaje a Morante. Fue el punto álgido de la corrida. En dos ocasiones porque en una se arrancó sin que nadie lo esperara y Morante se vino arriba y pegó sus mejores pases de toda la tarde y la volvió a cantar, a petición mayoritaria del resto del público, cuando todos esperaban que el oxígeno permitiera a Morante regresar al ruedo.

Fue una experiencia. Hice estas fotitos que os dejo por aquí y algunas más. Pero me aburrí un pelín, como cuando era pequeño e iba con Javi, el flaco, y su padre Paco ‘el Frenos’, y cuando hace menos años iba con Anto a Las Ventas. Me lo pasé bien con mi madre. Tenía muchas ganas de ir. Pero, igual que cada vez que voy a los toros, tengo la sensación de que no volveré a una corrida. Bueno, igual a ver a José Tomás vuelvo. Ya veremos…




video


DICEN QUE HAY TOROS AZULES...


Seguro que Rafael Alberti, el personaje más ilustre que ha dado El Puerto de Santa María, realizó los versos de la canción que popularizó Pepa Flores después de una tarde de toros en El Puerto, tras una conversación entre un torero y un marinero. “Dicen que hay toros azules…”

Háblame del mar marinero
háblame del mar, háblame.

Dicen que hay toros azules
en la primavera del mar
que el sol es el caporal
y las mantillas las nubes
que las mueve el temporal.

Dicen que hay toros azules
en la primavera del mar.

Háblame del mar marinero
dime si es verdad lo que dicen de él
desde mi ventana no puedo yo verlo
desde mi ventana el mar no se ve.

Háblame del mar marinero
cuéntame qué sientes allí junto a él
desde mi ventana no puedo saberlo
desde mi ventana el mar no se ve.

Dicen que el barco navega
enamorado del mar
buscando sirenas va
buscando sirenas nuevas
que le canten al pasar.

Dicen que el barco navega
enamorado del mar.

Háblame del mar marinero
dime si es verdad lo que dicen de él
desde mi ventana no puedo yo verlo
desde mi ventana el mar no se ve.

Háblame del mar marinero
cuéntame qué sientes allí junto a él
desde mi ventana no puedo saberlo
desde mi ventana el mar no se ve.

Háblame del mar marinero
háblame del mar, háblame.


Rafael Alberti

Ya estoy en Madrid. Grandiosa la estancia en El Puerto. Aún le quedan días al primer verano de Mario, pero los que ya se han ido fueron disfrutados con Nini y todos los que han estado a nuestro alrededor. ¡Que no decaiga que llega La Paloma!

Escrito por Matallanas | 3:06 a. m. | Enlace permanente

5 Comentarios:

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las mié. ago. 13, 01:50:00 p. m.  

    Y ahora habla de toros. ¡Qué atrevida es la ignorancia! Y hacer alarde de ello... Lee un poco más que no está de menos.
    Saludos.

    PD
    Hay suficientes blogs taurinos para que los "linke" y los escasos lectores que leen, aprendan algo más que este texto. A veces es mejor no publicar que escribir estas historias de las que poca idea tiene.

  • Escrito por Blogger Capitán Alatriste, a las mié. ago. 13, 04:06:00 p. m.  

    Lo que canta Manuel Orta no es una saeta Mata, jajaja, es un fandango.

    Por cierto que estoy de acuerdo con Antonio Sanz. Los toreros están para salir por la puerta grande. El José Tomás de la primera tarde de las ventas de este año es el que a todos nos gustaría ver.

    Le problema es que el José Tomás del puerto, el de los enganchones, y las cogidas absurdas, y el atropello de la razón, se está haciendo más presente y eso no es buena cosa ni para él ni para el toreo.

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las jue. ago. 14, 07:37:00 p. m.  

    @anónimo:
    ¿has leído la declaración de principios de este blog? Reflexiones a vuela pluma sobre el fútbol, el periodismo y la vida.
    Es decir, antes de dar consejos, lee tú, por favor, asimila lo que leas, trágate la bilis y luego escribes y comentas sobre el post, que es de lo que se trata, o sobre el blog.
    Por el tono de lo que escribes aquí creo que eres el que cuando no tienes nada que hacer, entras en el blog de Mata y le dedicas alguna lindeza, cómo la de este comentario.
    Y por cierto deberías agradecer que, por el mismo precio, tengas una crónica sentimental (con sentimiento) de la corrida del año...

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las sáb. ago. 16, 10:20:00 a. m.  

    Buenos días, acólito de Matallanas. Te mando un saludo, pero bebe leche primero para estar más tranquilo.
    Los principios, y no es expresión mía están para cambiarlos, si no te gustan escojo otros. Así es posible, pero poco probable que coincidamos en alguno.

    El diccionario es buena fuente de consulta. Ahora incluso en www.rae.es se puede consultar sin tener a manos los dos tomos que existen, en edición más manejable.

    Si no se tiene idea alguna de asuntos desconocidos lo mejor es preguntar, pero el periodismo a veces es orgulloso, pretencioso y soberbio. Estas condiciones se dan en otras profesiones, no son exclusivas.

    Pese a que se vende cada vez menos prensa impresa, recuerda que a nuestras madres, abuelas les daban el pescado en papel de periódico.

    Por el sur le llamamos un cucurucho. Supongo que lo has conocido en Málaga, Cádiz...

    Disfruta de las vacaciones que la temporada va a resultar agotadora, y con tanta crítica al Atlético de Madrid, extenuante.

    Un saludo y a seguir aprendiendo, pero no nos vendas pescadilla por merluza o fletán por bacalao.

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las jue. ago. 21, 04:58:00 p. m.  

    Una pena que la apología del maltrato animal siga sin ser delito en este país.


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