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jueves, octubre 25, 2012

Dejen de joder con el balón (Por Alfredo Duro)

¿Os suena?

Por Alfredo Duro 

No es que el asunto me agote, es que me genera una sensación cansina y profundamente inútil como debate futbolístico. De verdad que me importa exactamente eso quién acabe llevándose el baloncito de las narices a su casa. Sospecho que será para el de siempre, pero también sospecho que hasta en eso, algunos han acabado por perder el más elemental sentido de la justicia que, en teoría, debería estar detrás de la elección del mejor jugador del mundo. ¿Lo es el que más y mejor juega en favor del espectáculo? ¿Lo es el que presenta mejores números en las facetas más importantes del juego? ¿Lo es el que mayor influencia genera en el juego de su equipo? ¿Es más importante lo que se hace en el equipo que en la selección? ¿Es en la selección? ¿Es más importante el número de goles o la forma en que un jugador participa en la mayoría de los goles? ¿Goles de equipo o goles de selección? ¿Es el mejor el que gana más títulos? ¿Es el mejor el que gana el título más importante de todos? ¿Y cuál es el título más importante de todos? ¿Tiene que ser un delantero? ¿Por qué se lo dieron a Messi hace dos años dejando en la estacada a Xavi e Iniesta? ¿Por qué no lo tiene Raúl? ¿Por qué no lo tiene Butragueño?

La reciente publicación de la elección realizada por Iker Casillas para la cuestión del famoso y cada vez menos representativo Balón de oro, ha dejado claro lo que para los jugadores significa tener que decidir en esta novela: un marrón. Pero no un marrón cualquiera. Es un marrón que te comes con tu selección, con tu club, con tus compañeros de selección y, muy especialmente, con tus compañeros de club. Marronazo con mayúsculas se mire por donde se mire desde el momento en el que, no solamente no se juzgan de la misma forma las preguntas planteadas anteriormente sino que, para arreglarlo del todo, a alguien se le ocurrió que las votaciones fueran de conocimiento público. La consecuencia inmediata es que la falta de privacidad determina una inevitable necesidad de guardar el equilibrio con todo aquello que forma parte de la vida del jugador. ¿Votas por tu club? ¿Por tu selección? ¿Por ti mismo? ¿Por amistad? ¿Por conveniencia? ¿Por diplomacia? ¿Por venganza? ¿Por cachondeo?

Durante algún tiempo, fue este un asunto que generó algunas de las situaciones más disparatadas y ridículas que el planeta fútbol recuerda. Seleccionadores y capitanes de algunos de los países con menos tradición futbolística hacían de su voto una indescifrable razón para alejarse por completo del sentido común y de la lógica. En otros casos la influencia de algunas de los más poderosas marcas y empresas vinculadas con el fútbol. Y por supuesto, la habitual falta de escrúpulos de muchos de los individuos que, sin saber muy bien por qué lo único que pretenden y, además, lo que consiguen es seguir jodiendo con el dichoso balón.

Duro ¿os suena?

Escrito por Matallanas | 2:41 p. m. | Enlace permanente

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