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viernes, marzo 06, 2009

'Cómo se gana en el Bernabéu', el manual de Kiko y Molina (Por José Manuel García)

el butacón del garci. artículo publicado en elconfidencial.com


Por José Manuel García

Aquella noche algo fresquita del 30 de octubre de 1999, Javi, Antonio, Pablo, Alberto, Ángel y Juanma, un grupo de amigos, compartían una alegría que todavía perdura en su corazón. El Atlético, su equipo del alma, había dado un baño al Real Madrid en el Bernabéu y eufóricos, al grito de Jimmy Pichichi Hasselbaink (idéntico a los silbidos de los prisioneros ingleses en el Puente sobre el río Kwai), se dirigían, Recoletos abajo, a bañar su alegría con Neptuno, dios de los colchoneros.

Aquel 1-3 frente al poderoso vecino de Chamartín significó de hecho la última gran alegría desbordada del Atlético, una brizna de aire fresco ante el huracán que aquella misma temporada se desencadenó casi de inmediato: intervención judicial del club, descenso a Segunda y temporadas con decenas de actos convulsos. Pero aquella noche de octubre de hace casi una década, los pupilos que entonces adiestraba el italiano Claudio Ranieri regalaron un alegrón a los suyos a costa del Real Madrid.

Fernando Morientes (9’) adelantó a los madridistas, pero el holandés Hasselbaink (13’ y 39’) y el sevillano José Mari (30’) dieron la victoria a los rojiblancos. El Atlético no remontaba un partido en el Bernabéu desde la campaña 48/49. Jugaron: Molina, Gaspar, Gamarra, Chamot, Capdevila; Aguilera (Valerón 63’), Baraja, Bejbl, Solari; José Mari (Correa 79’) y Hasselbaink (Paunovic 89’).

José Francisco Molina, legendario meta rojiblanco, recuerda un montón de detalles de aquel partido. “En su charla, Ranieri aseguró que si nosotros le hacíamos caso, ganaríamos el partido. Y así hicimos”. El ex cancerbero recuerda lo puntilloso que se mostró el italiano: “Nos dijo que apretáramos muy arriba, que les metiéramos presión cerca de su portería. Y como ejemplo nos puso un vídeo del último partido que jugó el Oviedo. Entrenaba al equipo oviedista Luis Aragonés y empataron a uno en el Bernabéu. Si hacéis lo mismo, dijo el mister, ganaremos”. Molina asegura que en aquel choque el Atlético robó muchos balones en la media corona madridista y allí radicó la clave de una victoria que los jugadores celebraron a lo grande. “Fue una alegría inmensa la que le dimos a los aficionados, porque ganar en el Bernabéu no es fácil y nosotros lo conseguimos. Eso se te queda ya para siempre”.

Un par de años más tarde, ya en el Deportivo, Molina repitió plato. “Participé en la final de la Copa del Rey, en el famoso Centenariazo. Tuve una satisfacción triple: gané un título y, como deportivista y atlético, volví a ganarle al Real Madrid”. Este jugador, al que Javier Clemente llegó a alinear durante unos minutos de delantero durante un amistoso internacional celebrado en Noruega, ya se encontraba en el último suspiro de su carrera cuando, defendiendo la portería del Levante, volvió a vivir una victoria en Chamartín a costa del Real Madrid. “Fue antes de retirarme. Por cierto, el entrenador de mi equipo era Abel Resino”.

Aquella mañana del 30 de octubre de 1999, Kiko Narváez acudió a su cita diaria con los fisioterapeutas del club para seguir recuperándose de una importante operación de sus tobillos. Pero por la noche se acercó al Bernabéu para animar a sus compañeros. Vivió en primera fila de barrera la gesta. “Se palpaba en el vestuario el ambiente ganador, veía al equipo un aire que me gustaba, y luego sobre el campo se confirmó, el niño (José Mari) se iba del contrario con mucha facilidad y Jimmy (Hasselbaink) anduvo enchufadísimo. Ese triunfo me alegró un montón. Mi equipo jugó muy bien y vi el partido con una tranquilidad inusual”.

Escrito por Matallanas | 5:19 p. m. | Enlace permanente