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lunes, octubre 19, 2009

El secuestro de Silva (Por Kiko Narváez)

el arquero. artículo publicado hoy en la razón


Por Kiko Narváez

El Valencia de Emery consiguió lo que muy pocos equipos han logrado: cambiar el semblante de Guardiola en el banquillo. Por primera vez se apreciaba en el rictus de Pep preocupación e incertidumbre. Cualquier foto suya en los primeros 45 minutos del partido de Mestalla habría sido una exclusiva porque esa cara no se la habíamos visto nunca desde que llego al banquillo del Barcelona.

El valencianista Emery montó un entramado táctico que neutralizó la habitual superioridad azulgrana en el centro del campo. Dejó a Zigic en el banquillo y metió a Mata para realizar una presión asfixiante arriba, en la que destacó el trabajo de Mathie taponando la salida de balón a Piqué. Emery dejó a los manoseadores del balón culés sin recibir su herramienta de trabajo. Durante esa primera mitad, el Valencia humanizó a los chicos de Pep, venciéndoles en los duelos individuales por anticipación y llegando a la portería del Valdés desdoblándose desde todas las posiciones.

Sólo les faltó la pegada del «Guaje» Villa y el trasplante del corazón de Marta Domínguez para superar los obstáculos de la enorme calidad blaugrana después del descanso. Antes de que el árbitro pitara el final de esa excelente primera mitad del conjunto «che», se le vio a Pep que estaba dándole vueltas a su libreto táctico en busca de soluciones.

En el Valencia todos sus hombres rindieron a un gran nivel, pero sobresalió por encima del resto David Silva. En el descanso, cuando los jugadores de ambos equipos se dirigían a sus vestuarios, Pep cambió su semblante de repente y esbozó una sonrisa. Probablemente fue porque escuchó a un aficionado gritarle con guasa: «¡Pep, como no secuestres a Silva, hoy no ganáis!». El de Arguineguín sacó todo su repertorio, ese que ya volvió a mostrar en Bosnia con España.

Silva confirmó los motivos por los que Guardiola suspira por él. Nunca estuvo en La Masía, pero aun así parece un producto de la factoría de fútbol que montó Johan Cruyff hace 20 años y que sigue perfeccionando Guardiola.

P. D.: Todo el mundo me da el pésame por el fallecimiento de Andrés Montes. Lógico, trabajé con él todos los sábados durante tres años en La Sexta. Aún no me lo creo. Le sigo escuchando diciéndome: «¡Hey, Capitán Narváez!»

Escrito por Matallanas | 5:20 p. m. | Enlace permanente