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domingo, marzo 14, 2010

El disputado voto del señor Pellegrini

Que el puesto de entrenador del Real Madrid lleva una señal de peligro indefinido en este siglo XXI es una evidencia. En los últimos diez años, el club de Concha Espina tuvo diez entrenadores: Del Bosque, Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro, Capello, Schuster, Juande Ramos y Manuel Pellegrini. No es algo nuevo, ese síntoma de inestabilidad también se demuestra en los doce técnicos que tuvo en la última década del siglo XX. Y también se puede considerar algo histórico porque Bernabéu también se ponía nervios y en las década de los 50, en la de las primeras cinco Copas de Europa, también tuvo siete entrenadores distintos hasta que llegó Miguel Muñoz y se tiró catorce temporadas seguidas.

Tantos entrenadores son señal de falta de proyecto. Tantos técnicos indican que no se da con el modelo y simbolizan la urgencia de un club en el que no vale el medio ni el largo plazo. En su primera etapa, Florentino empleó seis técnicos. No ha sido un cargo que le importara demasiado para su modelo de grandes figuras mundiales fichadas con un Balón de Oro ganado fuera del Real Madrid. Lo demuestra incluso el fichaje de Manuel Pellegrini, que llegó de quinto plato.

El elegido para liderar el proyecto que devolvía la ilusión al madridismo, según eslogan de campaña, era Carlo Ancellotti, a quien Florentino ya dejó contratado cuando le pasó la presidencia a Fernando Martín. Ni en 2006, por el proceso electoral, ni el pasado mes de febrero, cuando cerraba sus fichajes, el italiano pudo concretar su contratación. El año pasado no pudo esperar a las elecciones porque Abramovich le apretaba y firmó por el Chelsea. Descartado Ancellotti se fue a por Benítez y el madrileño, a quien Del Bosque veía como el entrenador del Real Madrid a finales de los 80, cuando se iniciaba en los juveniles, no quiso dejar de ser una deidad en Anfield.

Después hizo el enésimo intento con Arsene Wenger. El francés vino a Madrid y se reunió con Florentino Pérez y Antonio García Ferreras en el hotel AC La Finca. Pero tampoco esta vez la capacidad de persuasión de Florentino le sedujo. Se habló de Mourinho aunque el presidente madridista manifestó que se trató de un mero ofrecimiento de Jorge Mendes, agente del técnico portugués y de Cristiano. Y el señor Pérez insiste aún hoy que mientras el mande en el Madrid, Mourinho no se sentará en el banquillo local del Santiago Bernabéu.

Después de intentar fichar, más o menos por este orden, a Ancelotti, Benítez, Wenger y Mourinho, la opción final fue la Manuel Pellegrini, a propuesta de Jorge Valdano, de quien siempre queda la duda de si hubiera cohabitado con su viejo conocido Rafa Benítez y, sobre todo, con José Mourinho. Pues ahí estaba el chileno. Fallaron cuatro y no hay quinto malo y el ingeniero había demostrado capacidad y calidad en el Villarreal durante cinco campañas. Pellegrini unca jugó con extremos en ese lustro, pero se le empezó atacando porque no jugaba por las bandas.

Después del Alcorconazo, hubo alguna posibilidad de que Pellegrini fuera destituido. Presionaban los más radicales de la junta de Florentino. Pero el presidente no quería repetir su fama de devora entrenadores de su primera etapa y se contuvo. Y ha aguantado el tirón tras el desastre de la eliminación por el Lyon en Champions y la repetición de la maldición de octavos que se inició, por cierto, en su primera etapa. Aunque gane la Liga, el chileno tiene casi imposible cumplir el año que le resta de contrato. Por más que las encuestas no le señalen como culpable, por más que la masa social madridista no le señale, Pellegrini lo tiene en japonés. Igual que no hubo dudas en su elección porque fue la última opción, la única posibilidad de Pellegrini es la salida, salvo sorpresa improbable si consigue la Liga. Pero el Madrid se ha especializado también en el siglo XXI en despedir a entrenadores campeones de Liga. Sucedió con Del Bosque, después con Capello, prácticamente ocurrió con Schuster que llegó a octubre. Y pasará con Pellegrini, que seguirá envuelto en disputados votos en las encuestas de Internet. El señor Cayo en la novela del grandioso Miguel Delibes (D.E.P.) tenía que elegir entre la izquierda y la derecha, que se disputaban el voto del único habitante del pueblo. En el caso del señor Pellegrini todos votan contra él, aunque gane las torticeras encuestas. Y la Liga.

Escrito por Matallanas | 8:40 a. m. | Enlace permanente

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