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domingo, noviembre 27, 2005

LECTURA. Entrevista a Víctor Hugo Morales

Todos los domingos en Marca decidimos dar una entrevista a un periodista en la sección de televisión (lo quitaron nada más echarme, claro, como el suplemento DoMingo y todas las opiniones). Cuando estuve en Buenos Aires cubriendo la convalecencia de Maradona entrevisté a Víctor Hugo Morales, a quien ya conocía por mi amigo Carlos Salgado, director de El Corresponsal Deportivo y corresponsal de Don Balón en Argentina. Me apetece compartir con vosotros la entrevista íntegra realizada con Víctor Hugo los últimos días de abril de 2004. Diego si era entonces un barrilete terrenal que se debatía entre la vida y la muerte en un hospital de Buenos Aires. Víctor Hugo también estaba convencido de su curación y se curó.

Víctor Hugo Morales es conocido en todo el mundo gracias a su narración del golazo de Maradona a Inglaterra (el que no fue con ‘la mano de dios’). Aquel ‘barrilete cósmico de que planeta viniste para hacer grande a Argentina’ evoca al Maradona más grande. En los numerosos mensajes que han empapelado la clínica donde se recupera el Diez, había uno que decía “No dejes de volar, barrilete cósmico”. Víctor Hugo rememora como relató aquel gol.

Ahora se habla de los galácticos. Hace dieciocho años usted ya utilizó el término cósmico para denominar la mejor del mundo.

Sí. Y vaya a saber cómo se dio esa frase que me ha dado tantas satisfacciones porque ha sido tan especialmente valorada y si la analizas no hay nada detrás.

¿Cómo surgió lo de ‘barrilete cósmico’?

Yo estaba copado con ideas de la tierra y los planetas. Esas cosas que nos dan a los profesionales, al que escribe de vez en cuando encuentra con un determinado leit motiv, al que hace música le da por una melodía, a mí me ha dado por cosas que tenían que ver con aspectos espaciales y barrilete era una expresión que yo había usado dos o tres veces en los partidos para describir que Diego es un barrilete incontrolable que va por donde uno menos te lo esperes.

18 años después si que parece un barrilete...

Ahí está una vez más como si lo fuera en el pleno cielo pugnando por hacer una pirueta más en el aire y salir adelante.

Ese momento radiofónico está ligado a la vida de Maradona.

Y a mi vida. Me estás haciendo la entrevista cuando hoy (20 de abril de 2004) estoy cumpliendo 40 años de hombre de radio. Tengo 56. Empecé a los 16 años en una radio que me tomó un 20 de abril del año 64 como locutor comercial y como periodista de informativos. En estos 40 años nada ha sido tan gravitante, tan especial, tan significativo en mi vida como el gol de Diego. Y que haya salido así: visceral, escasamente profesional, si se quiere, pero sincero y loco y arrebatado y desafiante, quizás, porque había circunstancias especiales que rodeaban aquel partido y aquella atmósfera que vivía la selección argentina en el Mundial 86 [se refiere a que casi todo el país estaba contra Bilardo] y todo eso sumado provocó ese espasmo visceral que sin duda así se relató.

¿Qué le parece que en Radio Marca no se cansen de solicitar los oyentes ese relato y disfruten como si estuvieran viendo aquel golazo de Maradona a los ingleses?

Primero es un halago extraordinario. Después, como me pasa siempre por el gol, me dan ganas de pedir disculpas porque ese gol es como si alguien me hubiera filmado desde una ventana en la Gran Vía madrileña o en la Avenida Corrientes de Buenos Aires corriendo desnudo un día que me volví loco a las tres de la mañana y, entonces, de pronto un día me lo pasan el vídeo y yo me miro y me da un poco de pudor, naturalmente. Me perdono esa locura que viví, pero me da un poco de pudor. En ese gol me volví loco, desnudé mi alma y no me importó porque no me di cuenta. Durante ese gol yo supe lo que es la emoción violenta que ‘justifica’ a alguien que mata en un momento de locura en el que la mente se queda en blanco. En el primer instante tras el gol hay un blanco en mi mente y aparece una especie de lucecita hacia la realidad y hacia las palabras como surge del propio relato.

El hecho de recordar ese gol en los peores momentos de Diego, ¿supone que se diferencia el Maradona futbolista con el Maradona retirado y con problemas de salud?

La gente en estos momentos tiene una gran necesidad de hablarle en el oído a Diego y decirle: gracias. Porque Diego le dio a este país la mayor alegría colectiva de todos los tiempos. Nunca en la historia de esta nación hubo un momento más perfecto, en el que el mundo verdaderamente le sonrió a todos los argentinos como el del gol a los ingleses. Mucho más que cuando ganó el Mundial del 86 o el del 78 o cuando se celebró la independencia. Es el momento más feliz, más maravilloso, de mayor orgullo y la gente se lo debe a Diego. El momento de mayor sensación de que Dios está cerca de la Argentina, entonces la gente quiere decirle gracias. Lo que yo siento es que tuve mucha suerte porque yo he podido decirle gracias a Diego y cuando pasan el gol y cuando el mismo los escuchará en su casa, siento que he tenido mucha suerte y lo que le agradezco a él y a la vida de relator (narrador).

¿Cómo cree que superaré esta crisis física que vive?

Está complicado. Va a estar compliado para siempre. Fácil nunca fue su vida y mucho menos ahora. Está el problema de la droga y todos sabemos lo que provoca en un ser humano la dependencia. Él ha luchado a brazo partido, él ha querido salir como cualquier hombre que está en la droga y le cuesta como le cuesta a todos. Los aspectos serán muy importantes la contención que pueda tener, la paciencia... Tiene una gran mujer, la mujer con la que casó es una tigresa, un ser humano excepcional y así está una vez más y sus hijas. Pero es todo muy complicado porque a el buen amigo que se le acerque para un buen concierto no tiene como escucharle no tiene como escucharle. Para mí es complicado hablar porque a mí me podría ocurrir o a mis hijos. Entonces, yo tengo mucho temor a la ira de Dios. El tiene que recuperar su salud, tiene que salir de esa obesidad que le va a matar y tiene que intentar salir de la droga, que costará muchísimo más.

Escrito por Matallanas | 1:46 p. m. | Enlace permanente