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lunes, mayo 05, 2008

Sergio Ramos ríe como los grandes (Por José Manuel García)

el butacón del garci


Por José Manuel García

Te voy a decir una cosa, Sergio Ramos. Te odié el día que dejastes el Sevilla. Te odié porque admiraba tu estilo indómito, esa fuerza que es la de aquí, la de un albero que pisó el emperador Adriano, un capitán de huevos y pie llamado Daóiz, y Curro Romero, torero de humana valentía y arte infinito. Pero levantaste la mirada y el brillo de la capa madridista te deslumbró. Te fuiste al Real Madrid dándonos un voleón al corazón de mucha gente sevillista, que nos quedamos con el sentimiento encogido y la ira mirando al Bernabéu.

Pero, fíjate, Sergio Ramos, lo que son las cosas: aquella fuga tuya, bastante sonata, dejó un río de bendiciones en esta acera de Nervión. Las arcas de tu club de toda la vida se llenaron, los que se quedaron dispararon muy alto y certero. La capa del fútbol de los nuestros se convirtió en seda, Jesús Navas se hizo grande, Daniel Alves se convirtió en un socio majestuoso y capaz de ganarle un pulso a la física, pues nadie puede explicar cómo un tipo de poco más sesenta kilos es capaz de recorrer tantos kilómetros y llevar sobre sus espaldas un arreón de fútbol y tanta gente; Kanouté y Luis Fabiano le remataban todos los balones, Maresca le hacía un guiño a Lola Flores y Palop subía a los altares.

Pero quien subía más alto, mucho más, era un amigo tuyo, Antonio Puerta, ese piernaslargas con una zurda capaz de meter la pelota en el bolsillo de un ratón y que la noche del Schalke fue héroe, pues nos abrió a los sevillistas las puertas del Cielo. Ahora sé, Sergio Ramos, madridista, que a ti también. Ahora sé que aquella noche de Feria botaste tanto como yo y que no fuiste a Eindhoven por el qué dirán, aunque te hubiera gustado compartir el gozo como lo hicieron Pablo Alfaro y muchos otros.

Quiero que sepas, Sergio Ramos, que mi enfado contigo se fue porque la zurda de Antonio Puerta lo mandó de un certero disparo a la escuadra del olvido y que desde entonces he comprendido muchas cosas. Comprendí que ser sevillista es un sentimiento muy fuerte por muchas camisetas que uno se ponga, pero sobre todo comprendí que la amistad no tiene colores y que los amigos permanecen por muchos kilómetros y enfermedades que se nos metan en el camino. El amigo está con uno para siempre, en las lágrimas y en Cibeles, en una curva, mirando a los abismos, en los apretones que duelen. Ríe ahora, Sergio Ramos, que lo mismo estará haciendo tu amigo Antonio Puerta. Porque es la risa de los grandes, esa que nadie vence.

Escrito por Matallanas | 3:26 p. m. | Enlace permanente

4 Comentarios:

  • Escrito por Blogger Giorgio, a las lun. may. 05, 06:45:00 p. m.  

    precioso

    saludos

  • Escrito por Anonymous Paco, a las lun. may. 05, 07:49:00 p. m.  

    Gran artículo, cargado de sentimiento...

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las mar. may. 06, 08:25:00 a. m.  

    Antonio seguiria sus pasos en 2 años, incluso ya se habia enfundado la camiseta del R. Madrid con motivo de la final de copa del rey y se iba a encontrar con Sergio .....

    Si esto es mentira que salga su representante a contradecirme.... no puedes Jesus verdad ?

  • Escrito por Blogger estrellita, a las jue. ago. 21, 09:29:00 a. m.  

    se me han puesto los pelos de punta...gracias José Manuel, por demostrarnos q el fútbol es mucho más q pegarle patadas a un balón...es un sentimiento


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