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miércoles, septiembre 16, 2009

La soledad de Abel (Por Alfredo Duro)

¿Os suena?

Por Alfredo Duro
Una pena que Miguel Angel Gil haya reaccionado tarde, y solamente después de comprobar el grado de alteración que se respira entre determinados sectores de la afición rojiblanca. La carta publicada días atrás por el Consejero Delegado del Atlético de Madrid en la página web del club (recibida hoy por muchos abonados en su domicilio por escrito), se presentó como un desesperado intento de apagar el incendio que él y su director deportivo se han encargado de provocar coincidiendo con el final del mercado de fichajes. Bien haría Miguel Angel Gil en replantearse toda su estrategia de imagen , e intentar comprender que no puede seguir construyendo la estampa de un espíritu intangible que huye del contacto directo y real con la gente. Sólo de esa manera puede hacer creíble las explicaciones de la famosa carta (a la segunda carta me refiero) y ratificar la política de hechos con la que poder convencer al pueblo atlético de un horizonte en el que haya lugar para la esperanza de poder volver a ser lo que siempre han sido: grandes. Sin esconderse de la escena pública, y afrontando con sus críticos los debates y las explicaciones que sean necesarias. Pero a la cara.

Quizá así todavía alguien podrá entender la intrascendencia de la salida de Heitinga en el presente del club, y la verdadera importancia de mantener al Kun y Forlán. De ese modo, incluso, conseguirá que el lenguaraz Suso García Pitarch se olvide de apariciones epopéyicas y se limite a esperar que le abran la puerta de salida. Entre otras razones por la falta de respeto mostrada hacia Abel Resino, entrenador que, curiosamente, sí reúne el ADN rojiblanco que el todavía director deportivo atlético se encargó de sacralizar para justificar el portazo absurdo a la contratación de Miguel Torres recomendada por el técnico. Lástima que el ínclito Suso no sea capaz de trasladar la importancia del ADN y el pedigrí rojiblanco al cargo que él ocupa, entonces podría permitirse el lujo de usurpar la conciencia atlética y seguir haciendo oídos sordos al coro unánime que no sabe si alucinar más por la ausencia de determinados fichajes ó porque sea un tal Suso García Pitarch el responsable de tanto desatino.

Lástima que sean tan pocos los que reparen en la soledad que todo este maremágnum le reporta al entrenador, condenado a ser el eslabón más debil de la cadena, y responsable final de la previsible serie de problemas que amenazan con ahogar desde el principio esta temporada. Abel no ha encontrado por el momento el aliento de casi ninguna de las piedras angulares sobre las que él entiende que se sostiene su Atleti. Sólo sus más fieles escuderos en el cuerpo técnico parecen inmunes a éste desafío de soledad y desafecto al que los mismos de siempre le condenan. Ojalá les vuelva a ganar.

Duro ¿os suena?

Escrito por Matallanas | 8:42 p. m. | Enlace permanente

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