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sábado, julio 10, 2010

El autocar, DJ Mata, las cábalas y la memoria histórica

crónicas africanas (o mundialistas)


Sé que no escribo lo que debería aquí. Pero el ritmo es frenético y la cercanía del éxito de España mantiene mi atención monopolizada en el día a día de la Selección. Pude conocer Soweto en la mañana del partido ante Paraguay. No fue una experiencia agradable porque nos soltaron en un grupo de chabolas. ¿Cómo se pudo abolir el Apartheid y mantener Soweto, el foco de inicio de la revuelta, como un lugar turístico en el que se muestra la miseria? Costó bajarse del autocar porque daba la sensación de que te bajabas del autocar a hacer fotos a los adorables niños como si estuvieras en un zoo. Los críos te pedían dinero. Te preguntaban de donde eras y tu nombre, te estrechaban la mano y te pedían pasta para comer. Compré palomitas en un puesto ambulante cercano a las chabolas, pero los niños querían dinero. Todos menos uno, John, que se pasó todo el paseo pidiéndome dinero para comprar un balón. Después de la vuelta por la zona (¡me fascina la ropa tendida!), antes de subirme al autocar le di dinero suficiente a John para que se comprara su balón de reglamento. Se iba feliz, cuando una niña le guindó la tela. Y el chavalín ni protestó, teniendo muy clara que esa chavala era la que manejaba el cotarro. No sé si John pudo comprar el balón que deseaba. De la zona chabolista, pasamos a ver la casa de Mandela. Y había una cola como la que te encuentras para subir al Empire State Building y alrededor todos los souvenir posibles para el sensibilizado turista con la barbaridad del Apartheid.

Después de lo de Soweto y de ganar a los paraguayos los días han pasado atropellados, sin posibilidad de saborearlos. Durban nos recibió cálida y acogedora para encarar las semifinales antes Alemania. Nos metimos otro atracón de autocar en esa ruta que tanto vamos a añorar de Potchefstroom a Johannesburgo (me debato entre hacer las vacaciones en autocar según llegue o no volver a tomar uno a no ser que no haya otra opción) y luego en el avión, ya más grandecito que en el primer viaje, como ya lo fue a Ciudad del Cabo. El día a día del periódico y la emoción de estar viviendo algo histórico me dejaba sin fuelle para escribir en el blog. De España nos llegan noticias de que la gente anda enloquecida con La Roja. Nosotros aquí flipamos y nos movemos entre el sentimiento de privilegio por estar viviendo la gesta in situ y las ganas de disfrutar de la hazaña de este grupo de campeones en nuestra querida España. Seguro que lo estaríamos celebrando igual que mis colegas en el Kuo. Y aquí la liamos gorda en el autocar. DJ Mata, como me han bautizado mis compañeros, ha conseguido que los coros del Corazón Contento de Marisol quedan casi tan bien como le salen a los míticos Desperdicios.

Hoy nos marchamos de Potchefstroom rumbo a Johannesburgo (bueno, cerca de Johannesburgo porque hay problemas de hoteles ¡qué raro!) y mañana de madrugada, después de la finalísima, regresamos a Madrid. Atrás quedarán esos kilómetros ‘esnucados’ en el dichoso autocar (un ejemplo lo podéis ver ahí abajo en las fotos con Alejandro y Pablito soñando fuerte), esos tres restaurantes sota, caballo y rey de 'Potch' (el de la carne, el del pescado y el italiano), el jamón ibérico BeHer de Celino que tanto hemos echado de menos las últimas semanas, ese Tabo, el chofer de la FORTA que ha ganado seis kilos en un mes de desayunar tres veces al día por no rechazar una invitación.

Ese hotel que sientes como tu casa cuando regresas de día y medio de viaje a un partido, el campo de entrenamiento, 'el de la carne, el del pescado y el italiano', la carpa de prensa y el agobio por terminar antes de que se marche el autocar de las nueve y media, los reportajes, las fotos, las esperas, los breves interminables, las portadas nunca publicadas, los mosqueos iracundos e innecesarios (pocos), las risas explosivas y necesarias (muchas) de niños grandes que trabajan en lo que les apasiona, las supersticiones de vestir en cada partido igual (pero diferente al de Suiza que no salió bien la indumentaria), esos peloteros entrañables descubiertos a través del messenger de BB, esos madrugones inhumanos para cualquiera y mucho más para un periodista, ese cruzar seis carriles de autopista, mirando siempre para el lado contrario porque los ingleses impusieron aquí eso de conducir con el volante al otro lado también, para pillar el autocar en el hotel de enfrente, ese Manolo y su virus repatriador, esos Ases del tamaño del ABC que hacían las delicias de futbolistas y periodistas cada mañana, ese 'Corazón contento, corazón contento, lleno de alegría', esa surrealista narración de los vaticinios del pulpo Paul, ese trabajar en equipo con 'el de la moto', esos bosquimanos descritos por esas guías maternales (disculpad Carmen y Marta por los arrebatos caprichosos de cada uno y cada cual)... Todos esos momentos, esas sensaciones, esa rutina estacionaria del enviado especial... Todo quedará difuminado a partir del lunes con el regreso a nuestra querida España (¡quiero sentir el calor seco y envolvente de mi Madrid). La memoria rescatará alguna batallita y reverdecerá carcajadas cuando volvamos a coincidir este grupo de periodistas apasionados en el que ha imperado el buen rollo, pero estas vivencias se desdibujarán y esperemos que queden solapadas y monopolizadas por el recuerdo único de la victoria en un Mundial (¡que lo vamos a ganar! ¡que sí, que sí!) Al menos, lo que es seguro, es que este Mundial quedará como en el que España espantó el fatalismo histórico, eso fijo.

Y no pretendía hacer un balance del viaje. Acabo de preparar los maletones que ya van directo de este hotel de 'Potch' al avión y nos llevamos la misma maleta que para los partidos. Y me he percatado que no he salido ni una noche aquí en 'Potch'. Lo que empezó también como una cábala se ha hecho rutina y este bohemio y casquivano plumilla parece que se ha hecho adulto en Sudáfrica (¡ya va siendo horita, chavalín!). Bueno, no del todo porque sigue llorando como un niño cada vez que gana España (aunque antes lo hacía más frecuentemente porque perdía) ¡Que ganas tengo de espachurrar a mi Marito y a mi Nini!














Escrito por Matallanas | 3:27 a. m. | Enlace permanente

3 Comentarios:

  • Escrito por Anonymous quique, a las sáb. jul. 10, 08:32:00 a. m.  

    Hola Mata, soy Quique, no debeis solo pensar lo que estais viviendo sino que sois la envidia de todo un pais, que estais teniendo la oportunidad de vivir algo historico. Aunque tienes razon y nos tienes el blog un poco olvidado, esto se soluciona escribiendo un libro de anecdotas y vivencias de un periodista en un mundial.

  • Escrito por Blogger Ina, a las sáb. jul. 10, 08:26:00 p. m.  

    Joder mata q envidia me dais, ya me la dan los de la COPE cada vez q escucho el tirachinas, pero ver esas fotos y leer tus artículos…. Se me cae la baba, estáis viviendo algo histórico inolvidable… q suerte la vuestra de ser periodista deportivo es uno de mis sueños. Un saludo



    PD: puedo usar tus fotos para mi blog?

  • Escrito por Blogger lem, a las mar. jul. 13, 09:27:00 p. m.  

    Todos ustedes deben tener un gran tiempo allí, mientras me siento en casa y disfrutar de las cosas 2, junto casino online es decir y en directo los partidos. lol


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