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martes, noviembre 08, 2011

Los silencios del Bernabéu (Por Alfredo Duro)

¿os suena?


Por Alfredo Duro

"Quiero agradecer a los pocos que estaban detrás de la portería, porque si no fuera por ellos pensaría que el campo estaba vacío". Y ya tenemos un nuevo lío sobre la inagotable capacidad de Mourinho para llevarse por delante cualquier comportamiento y actitud sospechosa de no estar en la línea de obediencia absoluta a sus principios y sus formas. Sirve esta reflexión a la conclusión del partido para que se dispongan todos los útiles del quirófano y se proceda a una nueva intervención quirúrgica del cerebro del técnico portugués, aún no asegurando que se cumplan las condiciones básicas en las que se debe proceder a la operación consistentes en la asepsia, la antisepsia y la esterilidad. Para algún que otro cirujano mediático, la situación perfecta pasa por meter el bisturí sin anestesia. Así duele más. Y si el paciente se queja, pues es un llorón que no aguanta el dolor.

Dice Mourinho, a su manera, eso sí, que el Bernabeú no anima. Que no se le oye. Que con su gigantesco silencio es como si estuviera vacío. Lo dice Mourinho después de que su equipo se lleve por delante a Osasuna con las gradas repletas. Con más de ochenta mil almas merengues que a las doce del mediodía se toman el partido como una especie de tregua ante el disparate y la burla de horarios que se montan entre la Liga de Fútbol Profesional y la empresa que posee los derechos de televisión de los clubes. Ha llenado la gente el Bernabeú, acudiendo masivamente al estadio como lo viene haciendo desde que un presidente visionario decidiera levantarlo en las afueras de la ciudad y sin ninguna ayuda a finales de 1947. Un estadio en el que se ha cimentado una leyenda futbolística inigualable, escenario de remontadas imposibles y lugar de peregrinación para millones de madridistas y no madridistas, que se rinden a la grandeza del templo blanco como símbolo de majestuosidad y esplendor. Todo eso y mucho más representa el estadio Santiago Bernabeú pero... "si no fuera por los que están detrás de la portería..."

No es Mourinho el primero que llama al vocerío y el jolgorio en la grada durante la rutina liguera. Sí, la rutina de un sinfín de partidos domésticos que han acabado por convertirse en una repetición de escenas comunes, en las que el Real Madrid suele ganar con mucho de comodidad y confortable placer la mayoría de sus partidos. El mismísimo Hugo Sánchez lanzó en tiempos un órdago a Ramón Mendoza amenazando con su salida del club si la grada no empezaba a tocar las palmas al ritmo que marcaba el jefe de 'la quinta de los machos'. Debe saber Mourinho, y yo creo que no lo desconoce, del poder de transformación que ha tenido, tiene y tendrá ese estadio. Es el estadio que desde el primer día le dedica a él mismo, cuando suena su nombre por la megafonía, la mayor de las ovaciones. Es el estadio que inmortalizó el mítico Juanito para achantar a los italianos con aquello de "noventa minuti son molto longo en el Bernabeú". Y es el estadio que con sus largos y pronunciados silencios ha reconocido a su club como el más grande del siglo XX.


Duro ¿os suena?





Escrito por Matallanas | 12:40 p. m. | Enlace permanente

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