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lunes, octubre 26, 2009

Pantic se acostó como entrenador (Por Antonio Sanz)

el rincón de judas. artículo publicado en público


Por Antonio Sanz
Aeropuerto de Luton. Londres. Reino Unido. La expedición del Atlético de Madrid regresa tras una dolorosa derrota. Los últimos en embarcar, con rostro conocido, son Enrique Cerezo, Miguel Ángel Gil y Jesús Vicente García Pitarch. Con el presidente, un amigo, a quien se dirige, y un testigo accidental que me cuenta la anécdota. Gil Marín y Suso, así le llaman sus amigos, hablan por el teléfono móvil, desconozco los respectivos interlocutores. Cerezo, con la sorna habitual de presidencia, bromea con su acompañante: “Estos -mirando al dúo-, que no saben qué hacer”. El dueño y el director deportivo encauzan el futuro del nuevo entrenador desde la isla británica. Abel está despedido. No se lo han comunicado, aunque el ‘Gato’ es consciente de que su suerte está echada. Así lo asume ante su círculo íntimo. Incluso es forzado a dar explicaciones en la emisora de piel amarilla. Ante la falta de previsión de Pitarch, Abel debe convocar a la plantilla para el entrenamiento del jueves. El técnico, antes guardameta, entrenador de porteros, secretario técnico o ayudante de entrenador, es ninguneado en una de las jornadas más tristes de la historia contemporánea del Atleti. Los errores cometidos no merecían el castigo y la humillación pública a la que fue sometido un atlético como Abel.

La jornada amaneció con una llamada a Laudrup, a quien se eligió como recambio. El danés, a quien se le fue el vestuario de las manos en Getafe y fracasó en su experiencia rusa, prefirió esperar al Villarreal. Abel seguía en el cargo mientras se llamaba a Italia para fichar a Spalletti. El italiano, era pasar de cenar en un restaurante chino al Mesón Txistu, aprueba la propuesta, pero hay que pagar una indemnización al Zenit, con quien mantiene un preacuerdo. Y aquí es cuando aparece ‘Sole’ Pantic. Cerezo y Pitarch, conscientes de las telarañas de la economía, giran el cuello por segunda vez hacia el ídolo serbio. Cuando cayó Aguirre pensaron en él mientras el director deportivo buscaba el número de móvil de Rijkaard. Luego le ofrecieron ser ayudante de Abel, pero Pantic lo desestimó. La noche del jueves, tras las dos negativas, era el sorprendente entrenador elegido. Le llamaron y le ofrecieron el puesto. Tras el primer sí del día, los novedosos responsables de la parcela deportiva lanzaron un órdago al dueño. “Hemos elegido a Pantic”, le dice el presidente. ‘Sole’ se mete en la cama como el nuevo mister pese a que Gil Marín insiste en tantear la opción de Quique. A todo esto, Pitarch no localiza a Abel para despedirlo. El vodevil sigue: el entrenador toledano dice basta y anuncia su marcha en una capada rueda de Prensa posando en una postal tan triste como increíble junto al ejecutivo valenciano. Ni se soportan ni se entienden, pero por la salud de la entidad deciden actuar juntos en el mismo escenario. Pantic recibe una llamada oculta: “no pasas el corte. Te vuelve a matar la falta de experiencia”. El balcánico, resignado, vuelve a caer en la última curva. Santi Denia, como empleado del club, asume el puesto de interino. El acto toca a su fin. La plantilla celebra el cese y Pitarch, que dimitió ante Cerezo para ser confirmado, pidió al grupo compromiso. Los jugadores se han llevado al ‘Gato’ por delante. Otra víctima del egoísmo del futbolista.

Escrito por Matallanas | 12:03 a. m. | Enlace permanente