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miércoles, septiembre 27, 2006

El Butacón del Garci

Darío, el tipo de las diez mil vidas

Por José Manuel García

Una paletada de aire frío nos cayó a todos el lunes por la mañana. La nota, escueta y metálica, escupía de sopetón: "Darío Silva sufre un accidente de tráfico y los médicos le tienen que amputar la pierna derecha. El jugador está en coma farmacológico". Me dejó el estómago anudado y el corazón parpadeando como un semáforo loco. Dario, el tipo de las diez mil vidas, yacía en el rincón de la última calle, entubado y roto. A la cabeza se me vinieron imágenes vivas de aquel futbolista pecholata que, de habérselo propuesto, le hubiera quitado el sitio a Marlon Brandon, en un “tranvía llamado deseo”.

El craneo de Darío Silva era idéntico al de Yul Brynner, perfectamente redondo, con docena y media de pequeñas cicatrices, recuerdos de una vida desarrollada en las antípodas del aburrimiento. Con diez años, Darío emulaba a Tom Sawyer en los pantanos de Treinta y Tres, su pueblo, y olisqueaba las huellas de Fernando Morena. No era un goleador, pero su pierna derecha (ay, la pierna...) era un aguijón del estilo del recordado Negro Spencer.
Cuando le conocí, en Málaga, me impresionaron dos cosas de él. Su mirada de fuego y sus músculos. Darío apuntaba directamente a los ojos, sonreía y preguntaba. “¿Y ahora, qué hacemos?” Yo le indicaba, primero las fotos y luego, si te parece, las preguntas. El asentía y se dejaba manipular por el fotógrafo con la profesionalidad inteligente del que sabe encontrarse en buenas manos.

En Málaga triunfó por todo lo alto pero salió por la puerta chica, se marchó a Sevilla y entró en Nervión por la puerta grande. Su fichaje supuso la declaración de intenciones que José María Del Nido necesitaba para ‘su’ Sevilla grande. Pero Darío no encontró su golpe ganador y se hundió en las miserias de neón que destila la noche. Salió de Sevilla con el ruido sordo del que anda en calcetines pero dejando un reguero de simpatía en las paredes del club de Eduardo Dato.

El bravo guerrero se entrenaba la justo pero en la cancha que nadie le tocase una pluma. Todos recuerdan la noche europea ante el Panatinaikos, cuando hacían falta dos goles y el Sevilla de Caparrós seguía a cero. El entrenador sacó toda la artillería: Makukula, Aranda, Antoñito, Julio Baptista, Darío Silva… El uruguayo se escoró a la banda derecha y desde esa extraña posición comenzó a lanzar centros. Una pelota quedó prendida entre un bosque de cabezas y brazos, pero encontró al gigantón Maku y el cuero fue a parar a las redes. Recuerdo a Darío agitar los brazos como aspas de molino entre una ventolera. El charrúa quería más, sabía que, pese a que el reloj buscaba las cuerdas de la prórroga, el Sevilla todavía tenía agallas para un golpe irreversible. Darío tocó en corto, recogió Aranda y Adriano, ese brasileño eléctrico con piernas de goma, disparó a un ángulo imposible para los griegos. Recuerdo cómo enloqueció Nervión, cómo Caparros, Darío y los sevillistas formaron una montaña de entusiasmo, recuerdo cómo los ojos marrones de aquel uruguayo se abrieron como un cielo de estrellas, recuerdo cómo sentí su corazón con el abrazo.

Escrito por Matallanas | 7:50 p. m. | Enlace permanente

11 Comentarios:

  • Escrito por Blogger Jorge Romeo, a las mié. sept. 27, 11:36:00 p. m.  

    Es una pena la verdad, el tío tenía garra. Ojala se recupere pronto..

  • Escrito por Anonymous G., a las mié. sept. 27, 11:45:00 p. m.  

    Es durísimo, durísimo, un futbolista amputado... destino chungo, cruel y canalla!

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las jue. sept. 28, 06:17:00 a. m.  

    Mira que la sombra de Catanha era larga, y ¡como la driblaste!
    Ahora se te ha cruzado una farola y no has permitido que sea la vida la que te regatee...
    En Málaga jamás te olvidaremos, seremos tu eterno marcador.

    ¡Ánimo!

    Bokerón

  • Escrito por Blogger Nacho, a las jue. sept. 28, 06:29:00 p. m.  

    Darío es un jugador que como rival siempre odié, pero que quería tener en mi equipo. Me encantaba su entrega, lucha, como picaba al rival, como defendía a los suyos. Un jugador de raza.
    Ojalá pueda recuperarse.
    Saludos.

  • Escrito por Anonymous Carmelo Biri, a las vie. sept. 29, 04:21:00 p. m.  

    Fuerza, Darío. Dejaste un gran sabor de boca, como futbolista bravo y de gran nobleza. No te olvidamos.

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las vie. sept. 29, 04:42:00 p. m.  

    Qué pluma tienes, Garci! Eres grande, un gran articulista. Me pones la piel de gallina. Ojalá el Darío se ponga bien pronto. Le deseo suerte.

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las vie. sept. 29, 06:35:00 p. m.  

    Es una lástima lo de Darío, me caía bien. A veces era algo bocazas, pero siempre fue por derecho. Tipo duro.

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las vie. sept. 29, 06:48:00 p. m.  

    Darío es un magnífico futbolista, con una carga muy grande de mala suerte. Me da que es una buena persona. Ánimo, chaval. Un abrazo fuerte desde Sevilla.

  • Escrito por Anonymous RATM, a las vie. sept. 29, 08:45:00 p. m.  

    Ánimo y Fuerza Darío.
    Gracias por los grandes momentos,las alegrías,tus goles,tu garra,por hacerme feliz tantas tardes en mi Málaga C.F.

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las sáb. sept. 30, 02:56:00 a. m.  

    Muy bueno, Garci. Sigues en forma. No como los que te colocaron en la cruz de madera sin motivo. No pasa nada, a ellos ya les han metido los clavos y sólo falta el resto.

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las lun. oct. 02, 11:19:00 a. m.  

    Darío tiene que seguir adelante. Es una referencia. Animo, campeón. Eres un grande. Gracias, García. Bellas son tus palabras.

    Saludos.


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