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jueves, mayo 24, 2007

El vestuario donde se cambió el Milan para ganar su Séptima

crónicas helenas



Bodegón del vestuario del campeón de la Champions League, media hora después de abandonarlo los campeones



Dos botellones de champán de los que desparraman en el podium los motoristas y los pilotos de Formula Uno. El techo mojado, síndrome del fuerte chorro agitado de ese buen champán francés. Vasos medio llenos de ese champán ganador. Botellas de agua vacías y espachurradas. Restos de confeti rojo y negro mojado, arrastrado en los tacos de las botas desde el césped. Cachos de vendas, de plásticos. Una acreditación colgada, olvidada en una percha. Un secador caliente de haber secado alguna melena campeona (no se ve en la foto). Los utilleros recogiendo el material media hora después de que se marcharon los campeones. Los ecos de los cánticos aún flotaban por el vestuario del ganador de la Champions, del templo prestado para la ocasión por el estadio Olímpico de Atenas. Media hora después de abandonar el vestuario los campeones de Europa, un aficionado cara dura o conocido de alguien del Milan arrancaba de la puerta el escudo del conjunto italiano que había colocado la UEFA.

El vestuario del Liverpool ya estaba cerrado a cal y canto porque sus jugadores se habían marchado una hora antes. No pudo haber foto, pero seguro que allí, donde se cambiaron los hombres de Rafa Benítez no había quedado restos de ninguna botella de champán. Seguro que los ecos del silencio y la tristeza con la que se ducharon los jugadores del subcampeón de Europa eran igual de fuertes que los ecos de los cánticos de la victoria de los milanistas. Nada tenía que ver el vestuario que ocupó anoche en el Olímpico de Atenas el equipo de Berlosconi con el que tiene en San Siro. Mucho más austero, menos ‘fashion’, pero igual de talismán: lograron su Séptima Copa de Europa. Casi nada.

La adrenalina de la zona mixta

Estaba atendiendo Paolo Maldini a las televisiones en la zona mixta (¡menuda organización la del Milan! Tenía cinco tíos del departamento de Prensa acompañando a cada jugador y al técnico para dirigirles a atender a los medios). Estaba el hombre que ganó ayer su quinta Copa de Europa, igualando a Di Stéfano, a punto de atenderme un minuto para El Tirachinas, cuando parecieron el resto de sus compañeros haciendo un trenecito y cantando a pleno pulmón dando botes: “¡Quién no salte neroazurri, es! ¡Quién no salte neroazurri, es!” y Maldini aprovechó para unirse al trenecito bullicioso, eufórico que se acordaba del Inter y que, antes de subirse al autocar, se subió, enganchado al resto de sus compañeros como un solo hombre bullanguero, en una plataforma del parking para hacer las delicias de un centenar de aficionados que se habían colado por la zona mixta. Ronaldo, con el pelo largísimo, también saltaba junto a Kaká eufórico, aunque lo hará con más euforia cuando consiga ganar en el campo la que sentirá como su primera Champions. Hay se acabó la zona mixta (quedaba Seedorf por salir, pero le dejaron ahí porque estaba pasando el antidoping) por la que habían desfilado cabizbajos, con los ojos enrojecidos muchos, los jugadores del Liverpool (me quedo con el abrazo de Pepe Reina con su padre, nuestro comentarista estrella de anoche) y su técnico Rafa Benítez. Estaba esperando el saludo de Berlusconi con Rafa para inmortalizando mientras portaba el inalámbrico al hombro para que se escuchara bien, pero no se produjo. Rafa se me iba mientras grababa a don Silvio para El Tirachinas (dijo que iban a alcanzar al Real Madrid en Copas de Europa, que iban a por Ronaldinho si se ponía a tiro y que iban a repescar a Shevchenko). Cuando acabé con Berlusconi pude enganchar a Benítez para abrir en directo y luego metí a Pepe Reina (antes había grabado a Xabi Alonso). Del Milan, entró Ancelotti tres minutitos de nuevo y permitió hasta ponerle el pinganillo para que le saludara Abellán. Y cuando intenté meter a Kaká y a Ronaldo, llamándoles y saludándoles desde la puerta del autocar (en la primera fila iba sentado, con sonrisa perenne ‘profident’, don Silvio y a su vera se sentó don Carlo), dos seguridad me pegaron un desagradable empujón, clavándome el inalámbrico en las costillas, y me zarandearon para que me fuera de allí. Entonces, se me bajó la adrenalina de la zona mixta y me hizo recordar que el Liverpool había perdido la final. Y que la historia le sigue debiendo una Copa de Europa a los Reina. Ya llegará…

ESCUCHA A BERLUSCONI EN EL TIRACHINAS:

Escrito por Matallanas | 4:04 a. m. | Enlace permanente

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