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martes, diciembre 25, 2007

Arde Mestalla. Un grande se desintegra (Por Antonio Sanz)

el rincón de judas (artículo publicado en 'público' el domingo 23 de diciembre de 2007)

Por Antonio Sanz

¿Se acuerdan de Amedeo Carboni? Quien no, que se quede tranquilo porque él se ha encargado de devolverse a la escena pública tras anunciarse ayer en el diario Las Provincias. En el mismo, agradecía al valencianismo las numerosas muestras de apoyo recibidas en los últimos meses. Con el murciélago del escudo ardiendo, el italiano, ex director deportivo del Valencia, se muestra en un anuncio en una semana que pasará a la historia de Mestalla. Carboni saltaba por los aires el pasado verano tras su enfrentamiento con Quique Sánchez Flores. Al italiano no le dejaron emprender la renovación que según su criterio empezaba por el banquillo. Soler, simplemente, le matrimonió con el paro tras su disputa con el entrenador. El técnico, que salía vencedor y mantenía el cargo, daba un golpe de timón en su comportamiento: prescindía sin dar explicaciones de tres colaboradores suyos y se alejaba de los jugadores. Las relaciones entre Quique y la plantilla mudaban. El comportamiento del entonces entrenador del Valencia se mostraba frío y distante, lejos del buen rollo con el que había transcurrido el año anterior. Quique, excesivamente meticuloso con el grupo, alimentaba una inesperada falta de comunicación con los pesos pesados. Algunos de esos futbolistas son los que han caído esta misma semana. Entonces, Bautista Soler no permitió a Carboni sacar el bisturí y hacer tabla rasa en el grupo. Hoy, ya sin Carboni ni Quique, Koeman y Ruiz son los encargados de purgar el vestuario de un club que desde la salida de Rafa Benítez transita en el esfuerzo de recuperar la senda de títulos en la que les había integrado el madrileño.

El adiós de Albelda, Cañizares y Angulo ha dejado a Baraja y Marchena al frente. Con ellos, Morientes y Helguera se sienten señalados y advertidos de que cualquiera puede dejar la entidad. Villa filtra, a través de su agente, que habita incómodo con la sangría. Vicente no termina de recuperarse y tanta lesión le puede conducir al destierro. Joaquín, por el que se pagaron 25 millones de euros, no termina de recordar al extremo que deslumbró en Sevilla. Los más jóvenes -Silva, Arizmendi, Albiol…- alucinan. Gavilán vuelve a dónde siempre le han querido: Getafe. Dos de las apuestas de Ruiz, Fernándes y Zigic tienen la puerta abierta para encontrar acomodo. Koeman solicita un portero, quiere a Gomes, y Ruiz anuncia que busca un lateral izquierdo. Con este revuelo, se acentúa el silencio medido de sus propios compañeros, los aún residentes en el vestuario. Muestran su apoyo en la cocina, pero escasea un mensaje público de apoyo a gente que son referencia dentro y fuera de la caseta.

La llegada de Koeman no ha aportado el revulsivo de tranquilidad que buscaba Soler. Las urgencias que provocaron su contratación le han supuesto una carga añadida: se encontró un equipo a cuatro puntos del líder y se pierde ahora a trece de la cabeza. Añade que ha sido eliminado de la Champions y de la Uefa, que sumaba seis partidos sin hacer un gol y que su juego desenamora en Mestalla. Además, las lesiones minan y no se vislumbran cambios inmediatos a mejor. La fe en el éxito que aportó el holandés a su llegada reside ahora en el cubo de la basura. Nadie cree en él. Por eso, nadie sabe hasta dónde aguantará Soler. Se especula que el Consejo de Administración transita por el sprint final. Si el presidente se va, forzado por las circunstancias del momento y por algo más, veremos quien resiste el envite deportivo… y económico de una entidad señalada por la locura.

Escrito por Matallanas | 7:28 p. m. | Enlace permanente