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miércoles, marzo 12, 2008

Diabluras y lágrimas (Por Kiko Narváez)

el arquero. atículo publicado en la razón el 9 de marzo de 2008


Por Kiko Narváez

Otra vez tenemos al jugador más desequilibrante y espectacular del panorama futbolístico actual en el taller de reparaciones. Cuando todavía estaba la camilla azulgrana caliente, Messi vuelve a visitarla por una preocupante e inquietante lesión en el mismo sitio de siempre. No sé si será la naturaleza, cabreada por trastocar la menudez del argentino en su niñez, o la falta de trabajo específico que requiere un futbolista de sus características. Los médicos del Barcelona insisten en que ya le diseñaron un método de entrenamiento en pretemporada; pero quizá necesita un estudio más profundo, no un simple trabajo. Algo que combata directamente la psicosis y la desconfianza.

El caso es que Lio, a día de hoy, me provoca controversia con cada eslalon que realiza. Es una sensación bastante rara porque, a la vez que disfruto con su tremenda velocidad y explosividad, también sufro por la inconsistencia y fiabilidad que demuestra su bíceps femoral ante gestos tan exigentes que provocan que la famosa cremallera se abra con preocupante frecuencia.

Es muy común, a día de hoy, el trabajo de prevención individualizado en el que cada jugador requiere una tabla según sea lesión o debilidad (el Milan lo instaló hace una década). Por ejemplo, yo, después de la lesión, por mis características, tenía unas obligaciones diferentes a las de Aguilera o a las del propio Raúl, después de su lesión de rodilla, que antes y después se preocupa en atenderla.

No pretendo comparar ni poner en duda a los servicios médicos del Barcelona, pero coincidiremos en que el historial del «crack» argentino azulgrana merece un estudio a fondo sin escatimar en gastos. Algo que nos tranquilizaría a quienes reímos, mientras flipamos con sus diabluras, y sufrimos, cuando vemos caer sus lágrimas en el terreno de juego.

Escrito por Matallanas | 4:05 p. m. | Enlace permanente

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