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domingo, septiembre 28, 2008

Los goles de Raúl (Por Antonio Sanz)

el rincón de judas. artículo publicado en público


Por Antonio Sanz

Empiezo por el principio. Yo soy raulista y para mí Raúl nunca sobra. Bien. Creo haber leído esta frase a algún jugador del Madrid ¿Higuaín?... Quizá se la sacó Ribot en una de sus interminables entrevistas. Es correcto. Mientras, en el Bernabéu, se eternizan en el debate de la falta de extremos. Y aparece Alicia y se reencuentran en el país de las maravillas de Asturias. Un ingenuo Sporting devuelve el honor a un futbolista que no merece el ultraje irrespetuoso que se le brinda. Dos goles y silencio. Puede parecer ventajista. No se niega. Discutir a Raúl es discutir el fútbol. Pero no importa. Ese atlético que se cuece en el fondo de su ser le dignifica y le hace más fuerte ante la injusticia que no justifica su leyenda.

En el mismo otoño, pero de 1994, el Real Madrid se asustaba ante el decaimiento de una de sus referencias. Entonces, Emilio Butragueño transitaba en la inercia del desatino. Recuerdo una reunión de aquel atrevido staff de Marca. Se aplaudía la osadía de Valdano por dos razones: la alternativa al infante y el arrojo en la suplencia a un grande del balompié. La apuesta del técnico era un desafío para una afición que adoraba al ‘7’ pero que asumía entronizar, sucediese lo que sucediese, a quien estaba marcado como el nuevo Mesías del madridismo. No importaba su raíz. Era necesario. La Castellana precisaba un ídolo, tan rápido, como velozmente destronaba a quien había abanderado una quinta y una filosofía. El autor firmaba en blanco: se le admiraba por aquello de que algún día devolvería aquello que ‘había quitado’. Tanta inquina, creo, no merecía destruir a quien lideró un cambio de vida en el comienzo de la triste década de los 80. Y casi veinte años después se repite la historia. La diferencia es que no hay referencia. Y si Raúl relevó a Butragueño con el recurso de quien defiende el imperio -un reino bastardo por las rayas rojas que delatan su pretérito-, hoy nadie asume el reto de sostener el mástil del honor. Esa arruga en la bandera es tan significativa como cómoda resulta la incapacidad de tocar una corneta que cada día resuena con más afonía. Así, me sorprenden las filtraciones que auguran un inquietante informe firmado por un deportista. Le cargan al doctor Del Corral la certeza de que Raúl está tan tocado físicamente como el telón de un viejo teatro de la Gran Vía madrileña. Si partimos de que la fuerza del fuego se debilita, seremos tan justos como para darle la última oportunidad al fuelle. Y ese rescoldo se mantiene caliente. Cierto que la selección queda lejos, como cerca camina el respeto del nuevo seleccionador. Se asegura desde Las Rozas que se le sigue tratando con guante de seda. Sea por su presente o sea por su pasado. Quizá por eso Fernando Hierro se siente en la obligación de teclear su número de móvil para explicarle lo que él es el primero en entender: su ausencia de la roja. Aragonés no le perdonó su deslealtad y por eso le marginó lejos del grupo que capitaneó. Raúl asume su patinazo y su pulso mal medido en Alemania. Ese error personal desembocó en una crisis no superada. El veto queda fuera de lugar cuando Mijatovic se le acerca y le asegura que no fichará ningún delantero. No lo pide el ‘7’, lo atestigua quien comprende que el destino favorece a quien es historia y también futuro. ‘La Futbolería’ encuentra el equilibrio: “Seré suplente”, simplifica el protagonista. Y yo digo: no se lo pongamos más difícil.

Escrito por Matallanas | 6:53 p. m. | Enlace permanente

2 Comentarios:

  • Escrito por Blogger Adolfo, a las dom. sept. 28, 09:17:00 p. m.  

    ¿Ultraje irrespetuoso? ¿Te refieres a sugerir que ya no merece ser titular? ¿A decir que hay jugadores que están mejor ahora mismo?

    "Discutir a Raúl es discutir el fútbol." Con argumentos como esos para qué seguir hablando.

  • Escrito por Anonymous Anónimo, a las lun. sept. 29, 05:36:00 p. m.  

    claro, es mucho mejor decir que meter el 6º y 7º gol a un equipo paupérrimo y hundido como el Sporting, significa que ha vuelto y que es el más grande (¿?), esos goles eran los que metían siempre los Morales, Losada, Portillo, que no valían para nada y eran de la basura, esa es la realidad actual de Raúl, se vió contra el Betis, en un partido igualado es una remora, y eso no es discutir ni atacar a Raúl, es constatar una evidencia y dejar de engañar a la gente.


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