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viernes, agosto 03, 2007

La senyera entra en el merchandising culé (y la ira, maldita ira)

crónicas asiáticas (VIII) 2007

Pues ya está aquí el Barça. Eso quiere decir que me quedan tres días para volver al Foro. ¡Y no tengo ganas, oigan! Lo que se presumían los días más intensos se me figuran mucho más tranquilos porque, resulta, que Titán Sport sólo se publica, como ya os he dicho, lunes, miércoles y viernes. Por lo que, hasta el domingo no hay mucho que hacer. Habría que avanzar alguna entrevistita también para Soccer News, pero parece que no va a haber mucho margen. Mañana veremos. Lo cierto es que ni he visto a los jugadores del Barcelona. Salvo en el entrenamiento. Bueno, y a Ronaldinho le saludé cuando se iba a un acto de Nike. Al llegar al hotel donde se aloja el Barça (Westin, de gran categoría, ciertamente) me sorprendió uno de los fans chinos del conjunto blaugrana. Porque que lleven las camisetas y todo el merchandising del equipo es lo habitual. Pero me chocó, fue una sensación extraña ver a un chino con la senyera catalana. Quizás hubiera sido más raro verle con la bandera española, pero me dio la sensación que la bandera de Catalunya la asocian ya a un elemento de marketing del Barça, el chino la lleva porque la ve en todos los partidos del Barcelona, según le pregunté (con interpreté) y no tenía ni idea ni de que era Catalunya. Pero ahí estaba él tan feliz ondeando la senyera. Me parece fenómeno. Imagino que a Laporta más aún. Y a Carod no te digo nada. Pero es que en la llegada del Barcelona, me acabo de enterar porque me han llegado las fotos del fotógrafo de Titán Sport, también estaban esperando al presidente del Barcelona con una enorme senyera. Y es que el propio Jan puede haber recomendado que les recibieran y se vea por China la bandera catalana y no la española. La verdad es que siempre estuve con Robe Iniesta en eso de que “las banderas de mi casa son la ropa tendida” (de hecho tengo fotos de ropa tendida en todo los países que he visitado, sus auténticas banderas, las de la gente). Pero no deja de tener su aquel lo de la senyera en China…

Ha sido un día extraño. Me levanté rebotado, muy rebotado, por cuestiones de intendencia con los chinos. Mira que he venido veces, pero al final, por más paciencia que tengas, te acabas rayando. Y no merece la pena. Porque sólo se pasan malos ratos. Cuando fue a recoger el trajecito de marras (¡a ver si lo utilizo porque ahora resulta que igual no voy la cena de gala para la que me lo hice! Resulta que no pueden ir los enviados especiales españoles y no es plan de que haya agravios comparativos), pues que no aparecía, que lo habían llevado al taller a rematarlo y me dijeron que podía pasarme a partir de las doce a recogerlo. Y lo que eran 40 minutos se convirtieron en dos horas. Y el mosqueo iba en aumento. Intenté relajarme haciendo fotitos de escenas típicas pekinesas (la cantidad de hombres que hay en las aceras, sentados en sillas o sobre bordillos o en cuclillas, mirando la vida pasar porque parece que no esperan mucho de ella). Les pedía permiso para retratarlos y todos me dieron su OK excepto uno que estaba tumbado en una bici con carrito que creía que se venía a por mi, pero se incorporó y se empezó a reír mientras me debía decir que no, que no, que no me tiras fotos. Las imágenes que capté están chulas y comparto con vosotros una de un grupo jugando al Mahjong (juego chino al que hay gente aficionada en España porque mi compañera María Jesús me lo ha encargado otras veces que vine a Pekín). Cuando volví a lo del traje aún no había llegado. Que estaba subiendo las escaleras me decía. Después de otra media hora llegó. Arrugado y con una manchita que la quito la menda cuando se la señalé. Con el mosqueó, impuse el regateo y le di menos de lo pactado cuando me tomaron medidas. ¡La que se lió! Ahí el numerito histriónico no funcionaba. Además, yo estaba muy rayado y del vacile pasé la seriedad. Y hubo momento en que me invadió la ira (sentimiento asqueroso e incontrolable: "Se acerca la hora en que el iracundo no tenga ya sitio en el mundo. ¡Galopa Murieta!") y me llegué a poner histérico. “¡¡¡Qué no me toques, qué no me toques!!!”, gritaba como un poseso mientras los ocho empleados me rodeaban y tiraban de mí bolso, de la funda del traje y de mis brazos. Parecía un árbitro con los jugadores alrededor haciéndole el ‘corro de la patata’ ese que tanto le gustaba a Andujar que le hicieran porque empezaba a sacar tarjetas como una metralleta. Todo la gente del mercado rodeó el puesto, la tienda de los trajes, yo les di la pasta y salí ofuscado, confuso, con los ojos inyectados de rabia (¡qué mal rollo me da ponerme así, joder!) Llamé la Nini para hacer acto de constricción. Y me vine al hotel del Barcelona.

Resulta que no dejan ni pasar a los periodistas. Ahí la gente del Barça, que está intentando arreglarlo, creo que no ha estado bien con los enviados especiales. Cuando ha venido el Real Madrid (no me cansó de recordar la fabulosa Asian Tour 2003) los periodistas siempre han ido al mismo hotel que el Barcelona y siempre ha habido alguien del club pendiente de ellos. En cambio el Atlético tampoco permitió compartir hotel el año pasado en Sanghai. No lo entiendo. El distanciamiento entre periodista y futbolista creo que es perjudicial para… los aficionados. Los enviados especiales lo empezaron a pasar mal nada más llegar, que si el visado (los cámaras de TV no habían declarado sus artilugios de trabajo, como es obligatorio, y tardaron cinco horas en pasar la aduana), que si una hora esperando entrar en el entrenamiento, que si cinco euros por entrar al entrenamiento (que los pagó Laporta, por cierto)… Imagino que estarán durmiendo. Aún les quedan a los compañeros una semanita intensa por Asía.

Luego está el tema de las entradas. Parece que el Barcelona no iba a llenar las 30.000 localidades que dicen los chinos que tiene el estadio donde se juega el partido y, se dice, se comenta por los mentideros de Pekín, que las están regalando. Y es que llenar un estadio en China es complicado. Ya fueron cuatro gatos a ver al Barça hace unas temporadas en Sanghai. Y el Manchester United no llenó en 2005 el mismo estadio de los Trabajadores que había llenado el Madrid dos días antes. Sea como fuere, seguro que hay buen ambiente en el partido del domingo. En el primer entrenamiento había 5.000 tíos, perfectamente equipados por Nike, por cierto. No es por comparar, pero el Madrid metía 30 mil mínimo en los entrenos… Por cierto, los chinos metieron en los carteles del partido a Messi. El argentino no ha venido por aquello de que jugó la Copa de América. Eso sí, vino a China hace dos semanas. Pero con la Pepsi Cola.

Maestro, mañana o pasado iré a Tiannamen a darme un rulo. ¿Le llevó la maleta a Mao Tse Tung?


Gol de Torres y remontada del Real Madrid

Mientras escribía esto me llegó un sms de Kiko: “Bonito gol del Niño. 1-0 al equipo de Diego Alonso”. Me acuerdo del partido. Empiezo a buscar el partido como un loco en la telel y resulta que, aunque juegan contra un equipo de Sanghai, no dan el partido del Liverpool en Pekín. Que se le va a hacer. Pues ya se ha desvirgado The Kid con los Reds. ¡Qué alegría! Suma y sigue el chavalín.
Y en lo que escribía este post, el Real Madrid ha remontado un 2-0 en contra ante el Lokomotiv. Según dicen los comentarios On line (tampoco lo televisan aquí), los merengues fueron en desastre en la primera mitad y cambiaron radicalmente en la segunda. Más de lo mismo de los últimos años. Aunque a Schuster se le dará mayor margen de maniobra que a Capello. Por aquello de “el toque como búsqueda”.


Crónicas Asiáticas 2007

Escrito por Matallanas | 9:48 p. m. | Enlace permanente

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