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lunes, noviembre 12, 2007

Gitano, ¡desmárcate a la elite! (Por Kiko Narváez)

el arquero (artículo publicado hoy en la razón)


Por Kiko Narváez

¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue antes de ayer cuando mi colega el Luna, aquejado de una gripe, me pidió que le echase un cable y entrenase a sus alevines del barrio de La Liberación de Jérez. La experiencia fue enriquecedora y los niños intentaban quedar bien ante uno que ya despuntaba en el primer equipo del Cádiz. Todos menos un tal Dani Güiza que en los ejercicios de carrera continua se escondía detrás de un árbol en el patatal del ‘Pastas Gallo’. Exigiéndome sin ruborizarse -"Monstruo hay que tocar más baloncito" - ya por entonces se apreciaban las primeras raíces de rebeldía e inconformismo de un niño que cuando tocaba el Mikasa parecía estar jugando a otro deporte diferente al que jugaban sus inocentes compañeros. Los años fueron pasando y el jerezano estuvo sesteando de un lado para otro. Barcelona B, Xerez, Mallorca B, Recre… Todos veían que había futbolista, veían un delantero que no le temblaba el pulso a la hora de ejecutar y que daba clases de funambulismo en desmarques rozando el fuera de juego y volviendo loco a los centrales. Pero a su vez, veían a un jugador que regateaba en el alambre sus enormes condiciones y en cualquier momento se podía pegar una trompada tirando a la basura su prometedora carrera.

En estas, apareció con el catalejo de pirata Quique Pina. El agente murciano lo ató en cortito y le dio una nueva oportunidad en el Ciudad de Murcia. Todo esto le valió para ser traspasado al Getafe, cambiar la residencia al siempre peligroso Madrid, donde el jerezano tomó el tren del despiste durante unas pocas estaciones. Menos mal que se bajó del tren y cogió un coche de rallies. “Trata de arrancarlo Dani”, le gritó su copiloto Nuria Ber que ante tanto derecha, izquierda, arrás y tumbos, le mostró, cuando nadie daba un euro por ello, que el camino es el del orden, la estabilidad y la serenidad. Al fin se centró y el genio Angel Torres aprovechó su puntería y sus diagonales siempre al límite del fuera de juego para disfrutarlo y exprimirlo.

Ahora, Dani, estás arriba, has conseguido el sueño de cualquier niño jerezano, jugar con España. Amigo, aprovéchate y empadrónate en la clase alta futbolística, instálate en la aristocracia del fútbol, y sigue gastando flechas a ver si dejas al mismísimo Robin Hood en un amateur compensado, que al paso que llevas va a ser pebetero en Pekín 2008.

P.D. ‘Gitano’, somos de Jerez y cada vez que te veo en una foto más te pareces físicamente a mi de joven. Si no fuese por que me fío del Bigotes y la clara diferencia entre uno que tiene gol, vos, y yo, le pediría a los del CSI que controlasen nuestros ADN.


El yugo y las flechas

(artículo publicado en La RAZÓN, 12-11-07)


Tomás Cuesta

A Güiza le ha enrolado don Luis Aragonés para que salga en la postal de la batalla venidera componiendo en el césped la imagen de «El Arquero». Desafiante el gesto, alta la frente, los brazos en tensión, la mirada en el cielo, la pelota dormida entre las redes. Kiko Narváez –que escribe en estas páginas y maneja la prosa igual que antaño el cuero– fue el primero que festejó los goles transfigurándose en pieza de museo. El que alumbró lo de ponerle al griterío –o al crispado silencio, cuando marcaba en campo ajeno– un contrapunto épico, un toque de héroe griego. José María Pemán, forjador de sentencias, decía que, en Jerez, quien no fuese un caballo o un Domecq se asomaba a un futuro más bien negro. Es obvio que a Pemán le perdía el ingenio, aunque logró diseccionar, entre bromas y veras, los entresijos de una sociedad y de una época. Ahora, las referencias han cambiado y son otros, también, los referentes. Kiko Narváez y Güiza, jerezanos de ley, de pura cepa, ni han sido domados ni almacenan botellas, pero nacieron ambos para tensar la cuerda. Cada cual a su estilo, por supuesto. El delantero del Mallorca es un caudal de instinto; brutal en ocasiones, letal siempre. El atlético, en cambio, enhebraba la aguja con un hilo de seda. Y hasta ahí hemos llegado, las comparaciones huelgan. Kiko hizo historia, Güiza podría hacerla y la saeta, en ese caso, repostaría en pleno vuelo.

Escrito por Matallanas | 6:14 p. m. | Enlace permanente

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